[itzul] Itzultzaileak kalean protestaka

EGUILUZ UGARRIZA, Jose Ramon jose.ramon.eguiluz a bildua bizkaia.net
As, Uzt 19, 09:42:12, CEST 2005


Bartzelonako La Vanguardia egunkariaren gaurko edizioan argitaratutako
artikulua, itzultzaileen lanari eta kexei buruzkoa (baita itzulpen-lanak
ordaintzen ez dituen enpresa bati buruzkoa ere):

Traductores con criterio
MÀRIUS SERRA - 19/07/2005
Un día u otro, todos los colectivos profesionales se manifiestan para
mejorar sus condiciones de trabajo. Ya sean taxistas, pescadores,
periodistas, obreros siderometalúrgicos, controladores aéreos, funcionarios
o personal sanitario. Salen a la calle con sus pancartas, cortan la vía
pública e intentan molestar un poco para hacerse oír. Hay colectivos
ruidosos y otros más discretos, pero en general el número de manifestantes
no es proporcional al eco obtenido.Alos trabajadores de Catalunya Ràdio, por
ejemplo, les bastaba con interrumpir la programación para que miles de
personas se enterasen de su pulso con la dirección. Con ese eco periódico y
un comité de empresa fuerte han conseguido parte de sus objetivos sin causar
grandes enfados entre la ciudadanía. Otros sectores cortan carreteras o
montan pollos en estaciones y aeropuertos, con el consiguiente revuelo
social. Tarde o temprano, la crispación laboral sacude a casi todos los
sectores. Sindicatos mediante, los trabajadores tensan la cuerda con sus
patrones hasta que la negociación o la mediación de terceros desbloquean el
conflicto. El pasado día 7 de julio se produjo en Barcelona un hecho
histórico. Un colectivo laboral se manifestó por primera vez como tal: los
traductores. 
Aunque parezca imposible, quedaba todavía una profesión virgen en el pujante
arte pancartista de la protesta sindical. Nunca antes un grupo de
traductores e intérpretes había salido a la calle para protestar por sus
condiciones laborales. El estreno se produjo en la ronda Universitat, ante
la sede barcelonesa de la empresa Traducciones Maremàgnum MTM,conocida entre
los profesionales por su renuencia a acreditar y pagar los trabajos que
encarga. Convocaban cuatro asociaciones de traductores con el apoyo de la
federación sindical Trade de CC.OO. y congregó a cincuenta manifestantes
según la organización. Esta vez no hay horquilla a la baja según la Guàrdia
Urbana, porque no se presentó nadie uniformado. Hubo pancartas, pitos,
disfraces e incluso cazuelas, pero el único medio de comunicación que se
hizo eco del asunto fue una traductora con alma de blogger que colgó luego
las fotos en internet. Llovía y sólo habían pasado ocho horas desde los
atentados Londres. O sea, que fue una manifestación más bien clandestina. 
Aún así, en menos de lo que se traduce el canto de un gallo, algunos
afectados han empezado a cobrar y la empresa ha cambiado de nombre, en una
nueva demostración de creatividad. Lo de los traductores es de juzgado de
guardia. Trabajan a destajo, mal pagados, muchas veces sin contrato, siempre
con prisas, sin reconocimiento social y con la amenaza constante de reventar
tarifas a la baja. Los innegables avances de la lingüística aplicada en el
campo de la traducción automática les ofrecen herramientas muy potentes,
pero han introducido en la opinión pública la absurda noción de que traducir
es una actividad automatizable. Banal. Que las máquinas ya les hacen el
trabajo y luego ellos se limitan a corregir cuatro cosas. Nada más lejos de
la realidad. La complejidad de pasar un texto de una lengua a otra no es
sólo técnica. Hace falta un cierto criterio para decidir cómo se traduce al
catalán una frase tan inocua como"debajo de la cama tiene la mano María". 


http://www.lavanguardia.es/web/20050719/51189388756.html



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